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José Eduardo Araujo |
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Trayectoria de Letras |
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José
Araujo nació en Tres Arroyos, provincia de Buenos Aires. Militó en las filas
de la Juventud de la Unión Cívica Radical. Encabezó la protesta estudiantil
del Reformismo del sur de la provincia de Buenos Aires contra la política
educativa del Ministro Dell ´Oro Maini. En 1968 se radicó en la ciudad de
Córdoba para estudiar Derecho y Ciencias Sociales en la Universidad Nacional
de esa ciudad. En el lapso que media hasta su graduación como abogado, actuó
en el campo gremial en sectores internos por entonces Izquierda del S.E.P.
(fue empleado en el Tribunal de Cuentas de la Provincia de Córdoba). |
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NOVELAS |
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![]() En Córdoba esta primavera es calurosa. Las ropas livianas que lleva la gente prueban que son escasos los detalles que la diferencian del verano. Los vahos que exhalan los automóviles son más molestos porque la temperatura, mezclada con un poco de humedad, exagera el olor de los combustibles transitando hacia un destino de cielo contaminado. El cemento chupa el calor, el asfalto parece una alfombra viscosa - la cara visible de una ciénaga urbana- y el sol y las nubes producen una sensación agobiante que auspicia los sudores de los que no tienen más remedio que andar por las calles. Octubre es caliente en una ciudad caliente. |
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El mes pasado publiqué una
carpeta con poemas, cuya tirada de veinte ejemplares se agotó en lo que duró
un rayo en hacerme bolsa el televisor una noche de tormenta. |
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POEMAS |
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Intentamos
dominar el tiempo cuando las conjeturas componen la última reserva de nuestras pretensiones el presente se acomoda en un futuro que nos consolaría de no tener el músculo un destino de ceniza entonces se materializan las ansias de la permanencia los estribos tiesos las riendas frenéticas y la imaginación imprudente |
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ENSAYOS |
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Hace
muchos años, don Oscar Guiñazú Alvarez me invitó a participar en un
encuentro poético en Villa Dolores. Fui atraído por tal acontecimiento, el
más importante, por entonces, en nuestro país. Al finalizar me pidió opinión
sobre lo oído y vivido. Le escribí una larga carta en la que le expresaba mi
preocupación por no haber podido aprender mucho, según eran mis
expectativas. De acuerdo a mi parecer, se juntó mucha gente, se leyeron
muchos poemas, se vivieron veladas plenas de alegría; pero en general primó
cierta vanidad propia de los escritores afanosos de ser escuchados. Desde
aquel tiempo conservo esa preocupación: poco es lo que se estudia la Poética
(excepción hecha en los institutos académicos); y si bien es cierto que hay
temas propios de los críticos y profesores, no es menos verdad que “el
conocimiento del oficio”, como dice González Tuñón, es imprescindible para
los que sienten con profundidad la necesidad de expresarse a través del
Poema. |
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Cualquiera
podrá preguntar por qué, habiendo varios libros e infinidad de documentos y
artículos recopilados en magníficas revistas referidos a la Intransigencia y
al partido que hoy la encarna, se escribe uno más sobre lo mismo. Hay varias
respuestas para esa cuestión. En primer lugar este libro tiene como objeto
principal colaborar en la difusión de los ideales intransigentes. Quienes
nos hemos adherido a la Intransigencia estamos enamorados de su doctrina (a
pesar de lo que piensan Gonzalo Fernández de la Mora y otros); no sólo la
comprendemos y la irradiamos desde un punto de vista intelectual y aun
politológico, sino también desde un ángulo acabadamente afectivo,
convencidos que es la más completa y clara posición frente a la realidad de
nuestro país y el resto de las naciones latinoamericanas, con actitudes
consecuentes llenas de alegre y enérgico compromiso militante. |
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Si no lo hacen han envejecido prematuramente y con el tiempo merecerán su propio e íntimo reproche. El Partido Intransigente no trabaja tan sólo para una elección o para la conquista de cargos o posiciones, sino para articular un verdadero aparato emancipador que, aun más allá de los votos, tras tantos años de derrotas, vaya configurando una verdadera toma de conciencia... (Oscar Alende) |
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RELATOS |
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![]() El valle del río San Antonio tiene los elementos que pueden regocijar a una persona; y hasta cuenta con seres humanos que, por regocijados, transmiten su alegría a los recién llegados, como a nosotros un día lejano. Poco a poco el valle se fue poblando con gente que huía de asfaltos y bocinas y en su inventario, con asombro, incluía las aguas del río bajando hacia el lago, mansas casi siempre, las piedras, los árboles, las flores, los insectos, los pájaros y todos los aromas unificados por el viento y un poco de humedad para formar el perfume característico de la zona. Ante tal perspectiva decidimos radicarnos definitivamente en el lugar – al que antes visitábamos sólo los fines de semana- para lo cual compramos un terreno (inclinado por pertenecer a una ladera serrana, que parecía deslizarse hacia la costa del río) y comenzamos la edificación de una casa con la intención de incorporarla al paisaje. |